La vida

Desde que empecé a sentirme mal en el 2015, cuando tuve los primeros síntomas de cansancio y  falta de aire, mis amigas me ayudaron llevándome a especialistas y pagando las consultas y terapias respiratorias. Además, compraron un equipo bastante caro para ayudarme a expectorar las secreciones. Cuando finalmente llegué a la clínica donde estuve 3 días, la madre de una gran amiga ayudó a tramitar un descuento importante para que mi familia no pague tanto.

Muchas personas que me aman se movieron y lucharon por mi vida. Mi primo Manolo, al que le dejé un mensaje de voz antes de que me duerman, simplemente corrió en su auto junto a mi padre para conseguir el ventilador en el hospital para que me puedan trasladar ahí. Mi padre me contó de la desesperación de mi primo cuando estaban atrapados en el tráfico para entrar al hospital: «¡tío, esto no avanza! ¡Tenemos que conseguir ese ventilador! ¡Yo me bajo y ud meta el carro a la cochera!». Se bajó y corrió y buscó, en medio del caos del hospital, al doctor que tendría el ventilador para mí. Sé que él estaba luchando por mi vida en ese momento mientras la suegra de una prima muy querida y mi amiga Haydee tramitaban la ambulancia que me trasladaría de la clínica al hospital y ambas, que trabajan en el hospital,  me esperaban en la puerta de Trauma Shock.  En fin, TODOS se movilizaron entre la angustia, el desconcierto, el dolor y desesperación. Hay muchos más detalles en esa primera etapa que yo solo lo supe después, mucho después, cuando mi hermano me iba contando, de a pocos, cuántas personas me amaban.

De pronto, ya instalada en UCI del hospital, fueron llegando apoyos económicos de mis compañeros de trabajo con una nota cariñosa para mí. Mis mejores amigas del colegio organizaron una rifa para costear los gastos que necesite mi familia cuando yo salga de alta. Esto fue alucinante. Ellas, entre su trabajo, sus hijos, su familia y sus propios problemas, sacaron energía y tiempo de donde no tenían y lograron recaudar una importante suma. Por otra parte, los conserjes de mi edificio se juntaron con los otros conserjes y bodegueros y kiosqueros y fruteros del barrio y recaudaron otra cantidad de dinero que yo no podía creer (aún hoy no entiendo tanta solidaridad). Lo que terminó por zarandear mi cabeza fue la carta que recibí del grupo de mujeres con las que trabajamos empoderamiento: «Querida doctora, usted nos enseñó que juntas somos más fuertes. Nos transmitió el valor de nuestras vidas y nos dijo que nos organicemos cuando una de nosotras esté en peligro y que no tengamos miedo. Aquí estamos ahora por usted». Ellas hicieron una pollada y dieron lo recaudado a mi familia. Yo no podía creerlo, no sabía cómo recibir tanto amor, creo que no estaba preparada, recién ahora lo estoy.

Lo que quiero decir al contarles estas increíbles muestras de amor y solidaridad es que recién caigo en cuenta de que todo ese tiempo ellos lucharon por mi vida y ahora yo estoy luchando por mi muerte y siento que, de algún modo, les estoy fallando. Sin embargo, los mismos que he mencionado, también me están apoyando ahora. Comparten y difunden mi blog  y eso ha hecho que mi red de soporte sea mucho más grande y solo puedo hacer dos cosas: 1. agradecerles y 2. ayudar a Patricio a luchar por su vida.

Patricio es mi sobrino, en febrero del 2017, cuando tenía 12 años fue diagnosticado con un tumor cerebral maligno. Él ha luchado con una madurez y rigurosidad en su tratamiento que ya hubiera querido tener yo a esa edad cuando también recibí mi diagnóstico. Este blog trata sobre mi búsqueda por conseguir la muerte digna pero yo ahora tengo 42 años, Patricio tiene 14 y necesita aliados, así como yo los tuve, para costear sus tratamientos y sus padres han hecho de todo. TODO. Y ahora están realizando una rifa. Yo recién tengo la fuerza suficiente para apoyarlo difundiendo su caso a través de la escritura, que es la única arma que me queda. Así que este post está dedicado a la vida de Patricio, si quieres ayudarme puedes comentar por aquí para darte la información de la rifa. También a mi Instagram @anabuscalamuertedigna.

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Patricio en el mar

 

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Foto de portada: La representación de lo que es mi vida actualmente: el regalo de Diana Aguilar a quien conocí hace muy poco pero que tuvo la inmensa sensibilidad para «retratarme» en un ave hermosamente azul llevando una lavanda a la vida y, más abajo el ventilador al que me conecto para dormir. El cuadro de Diana lo he colocado estratégicamente sobre ese ventilador para atenuarlo y llegar a embellecer mi vida. Es mi guardián de vida.

 

 

 

 

Un comentario sobre “La vida

  1. Me encanta lo q escribes es tan real para uno ya que con cada línea me sumerjo en todo lo q narras como si yo fuera la protagonista.. sigue escribiendo por porfavor… y sigue adelante en tus propósitos..pero no dejes de escribir

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