Amaro

Desde adolescente decidí que nunca me casaría ni tendría hijos, y luego, al tener una condición física limitada, tener un animalito bajo mi responsabilidad también estaba fuera de mis planes. Sentía que ya no era solo una elección propia sino que la realidad me lo prohibía.

En el 2011 fui conectándome más con la vida y tuve muchas experiencias que surgieron en mí de manera incontrolable. Lo pensé y decidí que ya estaba lista para adoptar un gato. No sabía nada de animales pero tenía la certeza de mi mente y corazón abiertos para amar y hacerme responsable. Vi el post de una prima que compartió el aviso de una amiga suya, *Carolina. Su gata había parido 3 gatitos y los daba en adopción responsable. Me comuniqué con ella, me mandó fotos y me hizo las preguntas de rigor. Fui totalmente sincera: nunca había tenido mascotas y  vivía sola con mi asistente personal.

Por alguna extraña razón, a pesar de que siempre me resistí a ser «mamá», solía pensar en nombres que les pondría a mis «hijas e hijos» (todos los nombres debían empezar con A). Así que el nombre ya lo tenía desde que vi El crimen del padre Amaro (2002). No podría dar un argumento porque el personaje es un padre abusador y criminal -en el contexto mexicano y que aquí también lo hemos visto en el caso Sodalicio- un personaje detestable pero me quedé con ese nombre, me aferré y lo guardé.

Carolina y su esposo llegaron con Amaro a casa una tarde. Todo el  día estuve nerviosa, así que le dije a Patty que venga para que me acompañe. La espera se hacía larga hasta que al fin llegaron. Carolina lo puso con cuidado sobre mis piernas y Amarito se acurrucó. Carolina y yo lloramos, nos miramos con emoción y cariño.

Esa noche Amaro durmió en mi pecho y yo casi no dormí nada, me sentía nerviosa, rara, pensé toda la noche en lo que estaba sucediendo en ese momento en mi vida y no lo podía creer. Toda la vida había sido yo «la cuidada» por otros (padres, familiares, doctores, asistentes) y entonces, por primera vez era yo «la cuidadora» y a pesar de tener miedo estaba segura de la decisión que había tomado y le prometí a Amarito que seríamos muy felices.

Lo que siguió a eso fueron años de alegría, risas, sustos, y todo lo que puede significar tener un animalito en casa. Aprendí mucho de Carolina, ella me iba dando todos los tips, estuvo muy pendiente en la primera etapa.

Pues bien, al salir del hospital en el 2016, vi Truman (2015) y encontré lo que había significado tener que dar en adopción a mi compañero. El personaje de Darín tiene un cáncer que acabaría pronto con su vida así que viajó hasta donde vivía su hijo para despedirse y también lo hizo con amigos y personas cercanas. En el tiempo que le quedaba de vida, dejó todo en orden y una de ellas, quizá la más importante, era dar en adopción a Truman, su perro y único compañero de este hombre solitario y  amargado.

La escena que me acompaña desde que vi la película es cuando Darín le dice a su amigo: «¿cómo le explico que no es que no lo quiero?». Entendí entonces que yo me pude despedir y dar explicaciones a todos: el trabajo, mis pacientes, y todas las personas a las que ya no podría ver más. Con Amaro, mi dulce Amaro, no hubo despedida. Después de UCI me subieron a Intermedios y de ahí me darían de alta, debía tomar decisiones: mis padres se mudarían a mi casa, mi asistente tendría que buscar otro trabajo y a Amaro lo tenía que dar en adopción. Repito, con todos hubo una conversación, un acuerdo, un lenguaje, con Amaro no.

Amaro, 

Sé que estás bien. Sé que Melissa fue inmensamente generosa al adoptarte y quererte desde que te vio, eso me contaron mis padres cuando estuve en el hospital y luego Melissa me fue contando cómo les iba a los dos, sé que primero te pusiste malito pero después todo ha ido muy bien. Eres el mismo engreído y juguetón de siempre. Hace mucho que ya no escribo para saber de ti porque aún me duele. He resuelto todo Amaro  pero no he podido aún sanar esta herida que sangra mientras escribo esto para ti.

*[Carolina murió intempestivamente mientras yo estaba en UCI. Este texto es para ella, a su ausencia, a las partidas inexplicables y las renuncias a las que la vida nos obliga] 

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No pensaba escribir sobre ti, Amaro, pero hoy es cumpleaños de mi padre y Facebook me recordó esta foto de hace 6 años
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Carolina comentó esta foto tuya de hace 6 años.

 

2 comentarios sobre “Amaro

  1. he leído tu historia hasta esta última parte, no puedo creer todo ello, siento el corazón colapsar de dolor con solo imaginar la vida que has vivido desde temprana edad. estoy en shock total, No puedo negar que soy sensible pero esto es totalmente triste y melancólico. Cuanto lo siento, no imagino como tu y tu familia viven con ese dolor que cargas. Espero tu deseo de elegir se pueda cumplir. Que triste es pensar en que es mejor partir. Me has roto el corazón Con tu realidad, no entiendo porque las lagrimas caen de mis ojos, que tristeza. Tu debes sentirlo miles de veces peor. Fuerzas srta ana.

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