La muerte y el Estado

Desde que empecé a publicar en el blog, he recibido muchos mensajes con la pregunta: ¿Te quieres morir? No he respondido  a ningún mensaje en privado, solo lo he hecho a quienes preguntaron de manera pública con una explicación muy puntual: «quiero mi derecho a elegir cómo, cuándo y dónde morir». Pero ahora desarrollaré un poco más esta idea.

Cuando desperté intubada, estaba además, con sonda orogástrica de alimentación, sonda vesical en la uretra, en mi pecho tenía conectores de frecuencia cardíaca, saturador de oxígeno en el dedo, el tensiómetro en el brazo izquierdo, y una vía endovenosa en mi mano derecha por donde me administraban muchos medicamentos. Obviamente, en ese momento, y durante varios días no sabía nada de lo que tenía en el cuerpo, ahora lo puedo detallar y saber qué es y qué función tiene cada dispositivo porque lo aprendí con el tiempo.

Es importante para mí enumerar e incluso me provoca hacer un texto/manual-de-instrucciones de cada término clínico que tuve que aprender. Sé que para ustedes sería aburrido pero el otro día conversando con una amiga que me visitó, me di cuenta lo importante que era para mí que alguien que no sea personal clínico, conozca de lo llevo en mi cuerpo. Así, en medio de nuestros brindis con el Chandon que trajo, me dijo: «oye, Ana, desde aquí, con mi buen ojo, puedo ver que tú tienes un 7, no?» (La talla de mi cánula). Me quedé impresionada, me puse feliz con algo tan simple: al fin puedo compartir con alguien que no sea mi doctor o enfermera sobre esas cosas que la vida nos obligó  a aprender, a ella por un familiar cercano y a mí por mí. Y brindamos por eso.

Pues bien, lo repito, no me quiero morir. Más que nunca amo la vida y por sobre todas las cosas de este mundo, amo la libertad de elegir. Esta búsqueda por la muerte se convirtió, paradójicamente, en una motivación para vivir. Todavía no he tenido un proceso infeccioso este año y no sé cuándo lo tendré, pero lo que digo es que si yo tuviera el «permiso» del Estado para morir, estoy segura que esos procesos infecciosos no serían así de terribles y los llevaría en paz, con esperanza y libertad. Y seguramente, así como en otros países, nunca utilizaría ese «seguro de vida-muerte»  mientras yo sea la única dueña de mi cuerpo y no el Estado.

Foto de encabezado por Paula Virreira para su proyecto «Como si fuera 1942»

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

6 comentarios sobre “La muerte y el Estado

  1. Nada como tener la libertad de elegir, cualquier cosa, más aún sobre la vida de uno mismo. Yo noto que disfrutas algunos placeres y quizás muchos, pero también sufres muchos dolores y son esos los momentos de impotencia. Es muy posible que teniendo el permiso, la autorización de una muerte digna, no lo hagas pero tenerla seguramente da tranquilidad y paz.
    Nunca sabremos por qué pasan las cosas pero tal parece que tu misión sea dar esta lucha para ti y para muchos.

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    1. Acabo de publicar un comentario y estoy a la espera de que sea aprobado, lamentablemente me olvide marcar las casillas para las notificaciones asi que por esa razon volvi a entrar para asegurarme de marcarlas esta vez. Otra cosa, quisiera seguirte en el Facebook, y tambien podria darte mi WhatsApp para asi tener un contacto mas activo.

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  2. Hola Ana te mando mucha fuerza y me solidarizo contigo, admiro que expreses tus experiencias de modo que podamos aprender
    Te cuento he presentado un proyecto de Ley de Voluntad anticipada al Congreso hace 02 días. Me gustaría platicar contigo al respecto pues esta ley también recoge la muerte digna
    Quedo de ti.

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  3. Mi estimada Ana , soy un compatriota tuyo , vivo en Canadá y acabo de ver tu reportaje por la TV. No tengo palabras para expresarte lo profundo de mis sentimientos de solidaridad y admiración por tí . Cuánto me gustaría aliviar tu sufrimiento. Te envío un abrazo enorme a la distancia

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  4. Hola Ana que tal, acabo de enterarme de tu caso a travez de la Prensa y queria decirte que no estas sola en esto, habemos muchas personas que pensamos igual que tu, en mi caso yo soy Peruano pero vivo en la Florida ya hace muchos años, al ver a familiares y amigos sufriendo vanamente atrapados en este mundo siendo forzados a soportar el sufrimiento sin fin de una enfermedad terminal me llevo a reformularme muchas cosas y a llegar a la conclusion que uno de los Derechos Humanos fundamentales deberia ser el Derecho a la muerte, lamentablemente en esta sociedad hipocrita se defiende el Derecho a la Vida mas no el otro que es de igual o mayor importancia. En los Estados Unidos felizmente en algunos estados ya se considera el Derecho a una muerte asistida, algo que aun en el Estado de Florida no es posible, yo ya he manifestado a algunps amigos y familiares, que de estar en una situacion extrema no dudaria en hacer uso de la muerte asistida, lo unico que por ahora tendria que mudarme a otro Estado, no importa, igual eso me reconforta, el saber que no podre ser obligado a soportar los padecimientos de una muerte lenta. Espero poder tener algun tipo de contacto contigo para asi poder compartirte mis argumentos y posiciones con respecto al Derecho a una muerte digna, mas aun ahora que tu te encuentras en una batalla legal por conseguir tus objetivos, creo yo que necesitaras de argumentos fuertes y solidos. El Perú es un país bastante conservador por lo que se que tu lucha es mucho mas significativa y dificil que si lo hicieras en cualquier otro lado. Admiro la fortaleza de gente como tu, eres en verdad un ejemplo, para mi estas mas viva que mucha gente que conozco, te ofrezco mi apoyo incondicional en esta lucha que has decidido emprender Ana.

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